No construimos sobre el paisaje.
Construimos con él.
Creemos en una arquitectura que pertenece al lugar.
Una arquitectura que observa antes de ocupar, que entiende la orientación, la luz, el viento, las vistas y la naturaleza que ya estaba allí antes que nosotros.
Por eso cada Casa MiAlma nace de una idea sencilla: intervenir menos para vivir mejor.
Estructuras ligeras, sistemas constructivos precisos y una arquitectura capaz de adaptarse al terreno nos permiten reducir el impacto sobre el suelo y preservar al máximo aquello que hace único cada lugar.
A veces una casa se eleva para dejar pasar el paisaje por debajo.
A veces se abre alrededor de un patio.
A veces protege un árbol y lo convierte en el corazón de la vivienda.
A veces gira, se transforma o modifica su piel siguiendo el sol.
No buscamos dominar la naturaleza.
Buscamos convivir con ella.
Nuestro sistema Living Skin convierte la fachada en una segunda piel: una capa móvil situada delante de la vivienda que permite regular la sombra, la privacidad y la relación entre interior y exterior. La arquitectura deja así de ser un objeto estático y empieza a responder a quien la habita y al entorno que la rodea.
Dentro, los límites desaparecen.
Grandes aperturas conectan salón, cocina y dormitorios con terrazas, patios y jardines. Los espacios exteriores dejan de ser algo añadido a la casa para convertirse en una prolongación natural de la vida interior.
Madera, vidrio, luz, vegetación y estructura trabajan juntos para crear espacios serenos, cálidos y esenciales.
Pero detrás de esa aparente sencillez existe precisión.
La construcción en seco nos permite controlar mejor los recursos, reducir residuos y llevar al lugar únicamente aquello que realmente necesita la arquitectura.
Porque para nosotros el lujo no significa construir más.
Significa necesitar menos para sentir más.
Más luz.
Más paisaje.
Más silencio.
Más libertad.
Más tiempo.
Cada modelo MiAlma parte de una arquitectura definida, pero ninguna casa tiene por qué vivir exactamente de la misma manera. Puede adaptarse a una parcela estrecha, abrirse hacia el Mediterráneo, protegerse del sol, abrazar un patio o responder a una topografía difícil.
La casa se adapta al lugar.
No obligamos al lugar a adaptarse a la casa.
Y quizá ahí se encuentra nuestra manera de entender la arquitectura:
la casa no debería ser el monumento.
The landscape is the monument.
La arquitectura simplemente crea el lugar desde el que vivirlo.
Nueve tipologías modulares en steel framing. Tocá una casa para verla en grande.
Salvo Ámbar L, toda la colección puede posarse sobre el terreno con un único punto de contacto: mínima huella, máxima libertad. La casa no ocupa el paisaje, flota sobre él — una forma de habitar que no se parece a ninguna otra.
5 viviendas unifamiliares en Cala Maria, Caproig, L'Ampolla.
16 viviendas unifamiliares en Alcanar, Terres de l'Ebre.
28 viviendas — Prat de la Mola, Avinguda de Rouillac, Encamp (Andorra).
Una piel exterior móvil que la casa se pone y se saca, según el sol y el momento del día.
Paneles correderos, montados sobre rieles perimetrales en el borde de la terraza y del alero, que se desplazan libremente para regular sombra, privacidad y protección según la posición del sol. Siempre queda un espacio intermedio de un metro entre la vivienda y la piel exterior, generando una terraza perimetral protegida y confortable.
Los paneles se ajustan al recorrido del sol durante el día.
Se cierran o abren según la necesidad de cada momento.
Permiten que el aire circule sin perder protección.
Reducen la carga solar directa sobre los grandes ventanales.
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